Fiebre por el peso cubano

Billete de mil pesos cubanos.

La Ley de Gresham explica cómo en una economía donde el gobierno permite dos monedas de diferente valor, la menos cotizada desplaza a la fuerte del mercado: la plata circula, mientras el oro se atesora en cofres. A finales de este mes, por unos días y para unos cuantos, la moneda dura en Cuba resultó ser el peso cubano (CUP o MN, moneda nacional), que cohabita en las billeteras con el peso convertible (CUC).

“Acabo de pasar por la CADECA (casa de cambio) que está en la calle Saco, desde esta mañana no baja la fila de personas y todo por los comentarios (de) que bajarán los CUC a 17” posteó en Facebook el habanero Ernesto Parra. Desde el año 2004, la cotización del peso convertible permanece invariable en 24 CUP.

“La gente en Cienfuegos abarrota las CADECA porque dice que el CUC baja a 18. Cuando lo vea lo creo” escribió en su muro Arián Jesús Pérez desde esa provincia en el centro de Cuba

“Pepe, mi vecino, fue a liquidar los mandados de la bodega con 10 CUC. Era lo único que tenía a mano y ni el banco ni la CADECA tenían moneda nacional” contó en las redes sociales Otane González, una diseñadora gráfica residente en La Habana.

Una apreciación del peso cubano afectaría a las personas que reciben remesas del extranjero, así como los cuentapropistas y pequeños empresarios cubanos que perciben ingresos en CUC, dólares o euros, pero que pagan sus impuestos y algunos servicios, como la electricidad, en la moneda nacional. Al mismo tiempo, una medida de ese tipo incrementaría el poder adquisitivo de millones que cobran sus salarios y pensiones en CUP.

El Banco Central de Cuba ya desmintió en un comunicado el rumor acerca de una alteración en su política cambiaria o de cualquier medida que impacte negativamente el poder adquisitivo de los cubanos, una noción reiterada durante años por el ahora ministro de Economía, Marino Murillo.

Billete de cien pesos convertibles, equivalente a 87 dólares estadounidenses o 2400 pesos cubanos al cambio actual.

La nota informativa no menciona la tasa de cambio entre el dólar estadounidense y el CUC, con un gravamen o impuesto del 10% a la compra en las CADECAS de la divisa verde, a eliminar en cuanto Cuba pueda hacer transacciones internacionales en la moneda norteamericana sin miedo a las sanciones del Departamento del Tesoro de Washington.

“El país viene sufriendo un fuerte proceso informal de acumulación en dólares o activos duraderos, frente a la esperada eliminación de la dualidad cambiaria y monetaria” advirtió en Cuba Posible el economista Renier Estévez al analizar en marzo pasado las consecuencias de una depreciación del peso convertible. “La eliminación del gravamen del 10% elimina de un cuajo la tasa de cambio para la compra de dólares con CUC, lo cual desincentivaba la compra de esta moneda en las instituciones gubernamentales.”

Cuba inició en noviembre de 2013 un cronograma para la unificación monetaria y cambiaria, que sacará de circulación al peso convertible y dejará toda su economía con una sola tasa de cambio. En los últimos años se han publicado las reglas de contabilidad para la formación de precios en un sistema sin dualidad, un mecanismo económico pregonado en las calles por vendedores ambulantes como “la explicación” de ese proceso. A partir de 2015, la banca central puso en circulación nuevos billetes de 200, 500 y mil pesos cubanos. A partir de ese mismo año, la mayoría de los establecimientos comerciales comenzaron a aceptar ambas denominaciones.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, prometió ante el reciente Congreso del Partido Comunista que la eliminación de la dualidad monetaria “no quedará para las calendas griegas”, reconociendo que “el creciente sector no estatal se beneficia por trabajar en un circuito monetario basado en la tasa de cambio de 1 X 25, mientras que (para el sector estatal) rige la paridad del CUC con el peso cubano. Esta importante distorsión deberá ser solucionada a la mayor brevedad posible, en el marco de la unificación monetaria y cambiaria.”

La reforma monetaria es uno de los puntos sin concluir incluidos en los Lineamientos aprobados en 2011, guía de la actualización económica vivida en Cuba a lo largo de esta década.

Anuncios