La industria cubana del béisbol…un negocio redondo

El jugador de béisbol Rusney Castillo, integrante de las Medias Rojas (Red Sox) de Boston, el cubano más valioso de la MLB.

En Wikipedia existe una lista de los jugadores de béisbol que han desertado de Cuba. No hay que esforzarse mucho para encontrarla. Cuando la descubrí, un día después de la salida poco elegante de Yuliesky y Lourdes Gourriel fuera de la selección nacional cubana, los nombres de estos hermanos todavía no estaban incluidos.

Lo interesante de esa página es que resume para un inexperto en el tema (o sea, yo) lo básico en la economía de los contratos multimillonarios firmados por estos deportistas con los equipos de las Grandes Ligas de EE.UU.

Uno de los párrafos de la nota publicada por The New York Times respecto a la “deserción” de los Gourriel, menciona los cinco nombres cubanos que valen más de sesenta millones de dólares. A continuación, lo que encontré en la Wikipedia:

Rusney Castillo, siete años con los Boston Red Sox, 72,5 millones de dólares en 2014.

Yasmani Tomás, seis años con los Arizona Diamondbacks, 68,5 millones de dólares en 2014.

José Dariel Abreu, seis años con los White Sox de Chicago (el equipo favorito de Obama), 68 millones de dólares en 2013.

Héctor Olivera, seis años con Los Angeles Dodgers, 62,5 millones de dólares en 2015.

Yasiel Puig, siete años con Los Angeles Dodgers, 42 millones de dólares en 2012.

Yoan Moncada, en los Red Sox de Boston, 31,5 millones de dólares en 2015.

Aroldis Chapman, seis años con los Cincinnati Red, 30 millones de dólares en 2010.

—El tunero Alexander Guerrero Pérez, cuatro años con Los Angeles Dodgers, 28 millones de dólares en 2013.

Erisbel Arruebarrena, cinco años con Los Angeles Dodgers, 25 millones de dólares en 2014.

Miguel Alfredo González, tres años con los Philadelphia Phillies, 12 millones de dólares en 2013.

Me gustaría aclarar a los lectores de este post que quien escribe de pelota no sabe nada. Pero si conozco lo elemental de matemática para sumar y sacar un promedio: cada uno de estos peloteros vale un central de azúcar.

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