Obama busca/pierde el camino hacia Cuba

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, mira un mapa de gabinete de la National Geographic Society, obsesionado en 2009. Imagen tomada del sitio web de esa publicación.

Ver en Yahoo News una entrevista donde el presidente de Estados Unidos pide una reunificación monetaria de forma eficiente da mucho que pensar. Incluso, el uso mismo de la palabra “unificación”, un término salido de los discursos y los comunicados oficiales, indica cierto nivel de profundidad en el conocimiento de los obstáculos actuales de Cuba…y una asesoría un tanto parcializada.

Que Obama tome partido en la eliminación de la doble moneda sitúa su interés por la economía de mi país a un nivel de cercanía similar al de los pregoneros habaneros que intentaban vender el folleto con las nuevas reglas de formación de precios en la pos dualidad, sin entender en qué consistía.

Con Yahoo News como intermediario, Obama presenta un ultimátum para dejarse ver en La Habana. Lo que no queda claro es si los requisitos son solamente para él. Su lista de exigencias llega en un momento curioso, no solo por el resultado electoral adverso para el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, sino por la proximidad de un evento con resultados menos impredecibles.

Pedir cambios en Cuba a cuatro meses del próximo Congreso del Partido Comunista es una casualidad muy extraña o un facilismo barato de los asesores presidenciales de Washington. La reunión de esa organización partidista hará un examen de los logros y contratiempos, probablemente actualizando la hoja de ruta establecida en 2011 y corrigiendo el rumbo en dirección hacia el 2021, presentando incluso una nueva configuración del escenario político, con nueva Ley Electoral y una renovación de la dirigencia nacional.

@POTUS hace la demanda tranquilamente en el interior de la Casa Blanca mientras el Ministerio de Economía, la banca central cubana y la Comisión de Implementación de los Lineamientos (reformas) prosigue con disciplina y discreción los pasos del cronograma  para la desaparición del peso convertible y la previsible aplicación de una sola tasa de cambio en toda la economía nacional.

Yo, Obama

Mantener explícitamente el uso de sus poderes ejecutivos, como rehenes a la espera de un rescate en forma de concesiones, quizás sea una novedad para Obama, pero en La Habana no es algo muy diferente a lo vivido cuando el frustrado intento de normalización con la administración Carter.

Los políticos cubanos sanamente han advertido acerca de la inutilidad de cambiar los métodos sin alterar los objetivos finales, una actitud que termina dándoles la razón  a los pesimistas a ambos lados del Estrecho de la Florida.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, saluda a Obama en un encuentro paralelo a la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2015.

Obama parece rubricar los párrafos menos conciliadores del acercamiento, pasando por encima de la invitación a construir desde los cimientos un tipo de relación bilateral que jamás ha existido…y que no saldrá del cascarón si se persiste con el viejo discurso de sugerir desde Washington qué es lo mejor para el pueblo de Cuba, una práctica vigente desde 1898,  año tenido en mente al proponer el borrón y cuenta en uno de los párrafos del comunicado gubernamental emitido el día en que se dio la fecha para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

 

La actual administración demócrata (y la campaña de Hillary Clinton) tienen extremos que se contradicen: por un lado una retórica dura, que nadie escucha en las reuniones de alto nivel cara a cara, con sonrisas y saludos afectivos.

Obama no pone condiciones muy diferentes a las otorgadas tranquilamente al ex presidente Jimmy Carter durante su visita a Cuba en 2002. Incluso, podría terminar siguiendo los pasos de su secretario de Estado John Kerry, quien dedicó más tiempo a pasear por La Habana Vieja, codo a codo con Eusebio Leal, o a examinar a las reliquias de Ernest Hemingway en Finca Vigía, si se comparan esas actividades menos políticas con los minutos regalados a la disidencia.

Pero una de las observaciones más interesantes en la entrevista a Yahoo News no es el estado de la normalización según el presidente de los Estados Unidos, sino sus apreciaciones personales acerca de Raúl Castro como un líder pragmático. No es un descubrimiento de Obama. Quienes hayan leído con detenimiento la biografía autorizada escrita por el investigador y militar de la inteligencia rusa Nikolai S. Leonov saben que ese criterio existe desde los primeros años de la Revolución Cubana.

 

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