1) Vicepresidentes

China resolvió definitivamente el inconveniente de la sucesión en su sistema político en 2003, cuando Jiang Zemín (o el colectivo que presidía) dio paso al entonces vicepresidente Hu Jintao, quien asumió el cargo de jefe de estado y del partido, a través de un mecanismo de renovación que se repitió en 2013, con Xi Jinping.

La República Popular China estrenó entonces un engranaje de transición ordenada, sin necesidad de un fallecimiento, una defenestración o cualquiera de las posibilidades que cabe en la categoría de catástrofe política, que llenaron la historia de la Union Sovietica y sus hermanas menores de Europa del Este.

En Beijing, se entiende que el vicepresidente escogido durante el segundo mandato de un presidente, será su sustituto en el cargo una vez que termine el  mandato en curso. Incluso, en caso de que el jefe de estado chino falleciera en medio de su último período, la sucesión estaría garantizada de antemano, pues precisamente para eso los padres fundadores de Estados Unidos inventaron una vicepresidencia, como repuesto ante cualquier imprevisto ejecutivo.

Ese es el mismo modelo que, más o menos, se utiliza en todo el mundo.

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