Once republicanos en pugna (Segunda Parte)


¿Se sentiría usted cómodo si Donald Trump tuviera a mano los códigos nucleares de Estados Unidos? Con esa hipotética situación arrancó el segundo debate entre los precandidatos a la nominación presidencial del Partido Republicano en la Biblioteca Reagan. Tras más de tres horas de ataques, monólogos y exaltación de currículums vitae ante las cámaras de la CNN, el ganador podría encontrarse entre la ex ejecutiva empresarial Carly Fiorina o el fallecido ex presidente Ronald Reagan, alabado por los participantes en varias ocasiones, cuando se comparaban con él o lo mencionaban en anécdotas personales.

¿Los grandes momentos? A parte de especular acerca de un Trump nuclear, el pulso político/personal entre Jeb Bush y el magnate inmobiliario más excéntrico de Nueva York dominó la controversia en algunos de los temas discutidos durante la noche. Parados uno al lado del otro, el ex gobernador de La Florida se esforzó por desafiar al favorito del electorado republicano, como sugiere el manotazo que le propinó al multimillonario cuando este le ofreció un saludo con la palma abierta.

Ambos le arrancaron unas cuantas carcajadas a la multitud cuando Jeb Bush recordó cómo había rechazado dinero de Trump para permitir la construcción de un casino en La Florida.

“Los donantes y los lobbies tienen un poder muy fuerte sobre esta gente. Estoy gastando mi propio dinero” dijo el candidato más rico acerca de sus acompañantes en el debate. “Entiendo el juego. He estado en el otro lado del juego toda mi vida.”

Los grandes villanos enfrentados verbalmente en el debate fueron Irán, la Rusia de Vladimir Putin, Donald Trump, Barack Obama, Hillary Clinton y su servidor de correo electrónico privado. Para disipar tensiones, en otro canal y esa misma noche, la ex Secretaria de Estado y presidenciable demócrata apareció en el show del comediante Jimmy Fallon, participando en un sketch humorístico y respondiendo preguntas acerca de la legitimidad de lo que llegaba a su bandeja de entrada.

A la hora de presentar credenciales, el todos contra todos entre los once aspirantes a la nominación republicana se dividió entre políticos hablando de su desempeño en los estados o en los escaños del Senado, y los personajes del mundo de los negocios (Donald Trump y Carly Fiorina) comparando el tamaño de su éxito empresarial. Al haber en el debate tres precandidatos que jamás han ocupado un cargo electo, se llegó al extremo de preguntar si se requiere experiencia gubernamental o legislativa para ser presidente.

En otro momento, Donald Trump culpó al ex presidente George W. Bush de haber generado la crisis que le permitió a Barack Obama ganar la presidencia, provocando una respuesta de Jeb Bush en defensa de su hermano: “Nos mantuvo a salvo”.

“¿No sé? ¿Te sientas a salvo ahora? ¡Yo no me siento tan seguro!” le replicó Trump.

El neurocirjuano Ben Carson, el senador Rand Paul y los gobernadores Chris Christie, John Kasich, (ex) Mike Huckabee y Scott Walker tuvieron su tiempo reglamentado para expresarse sobre el aborto, la situación en Siria, los insultos que les ha dirigido Donald Trump y la legalización de la marihuana.

Se comentaron los proyecto de solución al problema de la inmigración ilegal: legalización del status de quienes llevan mucho tiempo, persecución de quienes permanecen más allá del tiempo asignado en sus visas o el simple levantamiento de un gran muro en la frontera con México. El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, replicó que las promesas de una deportación masiva es una farsa, pero le dio la razón a Trump en  la necesidad de reforzar la frontera y propuso “tomar las huellas digitales de cada persona que viene a este país con una visa”.

Un pragmático Ben Carson les recordó a todos cuánto necesita su agricultura la mano de obra inmigrante (e ilegal), porque los granjeros norteamericanos no pueden contratar estadounidenses para ese tipo de trabajo.


Los precandidatos cubanoamericanos hablaron más de sus orígenes. Marco Rubio mintió otra vez acerca de los motivos por lo que emigró su familia a La Florida (a menos que reconozca que huían de la dictadura de…Fulgencio Batista) y el senador Ted Cruz comentó que le gustaría que su nombre clave para el Servicio Secreto fuera Cohíba, la marca de tabaco cubano.

Rubio repasó su descortés proyecto de político exterior, hablando de cómo se reuniría con los contrarios a los gobiernos de Rusia e Irán cuando viajará a esos países en su Air Force One, fantaseando incluso con la posibilidad de traer la aeronave presidencial a una “Cuba Libre”. Con su posición actual en las encuestas, tiene pocas posibilidades de conseguir ese avión  para sus propuestas subversivas.

¿Resultados del debate? Carly Fiorina, ex CEO de la empresa tecnológica Hewlett-Packard (mejor conocida por sus siglas HP) tuvo una oportunidad de oro para proyectar su conservadurismo y ascender en las encuestas; Donald Trump demostró (otra vez) que no puede explicar con argumentos sólidos cómo sería una Administración bajo su presidencia y Jeb Bush aprovechó para decirle a los republicanos que no lo tiene miedo al Donald.

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