Cuba-EE.UU. ¡Segunda toma! ¡Acción!

La visita a Cuba del secretario de Estado John Kerry cerró un capítulo de la difícil historia que la isla comparte con su vecino del norte. Al izarse la bandera de las barras y las estrellas frente al Malecón habanero, quedan completados los primeros propósitos perseguidos tras el 17 de diciembre de 2014. Comienza la siguiente etapa en la búsqueda de una normalización. El dilema latente es que ambas partes tienen un concepto muy distinto de ese futuro.

La Administración Obama y su más posible sucesora, Hillary Clinton, entienden el restablecimiento de las relaciones, el levantamiento del bloqueo y una ola de turismo estadounidense abarrotando los hoteles cubanos, como instrumentos del smart power para conseguir “cambios positivos”, como los llama la Secretaria de Estado Asistente Roberta Jacobson.

Del lado cubano, se habla de construir una relación que jamás ha existido entre ambos países, y superar el anterior punto de partida, entiéndase, las peculiaridades heredadas vía la Enmienda Platt, donde se escribió cómo funcionaría la relación bilateral sin consultar a una de las partes interesadas. La Base Naval de Guantánamo sigue en su lugar para recordarlo y, según el gobierno estadounidense, continuará en su sitio un buen tiempo, prolongando la extraña exclusividad de ser, probablemente, el único enclave militar foráneo mantenido en el suelo de un país soberano en contra de la voluntad de su gobierno.

En Washington, el canciller Bruno Rodríguez alertó que “persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos.”

El titular de Relaciones Exteriores de Cuba advirtió una realidad que torpedea los chances de materializar una relación tan normal como sea posible, teniendo en cuenta los desencuentros dictados por el presente y la historia. Pero ese desafío no hace imposible el proyecto de una coexistencia civilizada, siempre y cuando se le agregue una dosis de resistencia al lado que recibe el golpe.

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