Una estrella solitaria en el cielo de Washington

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parilla pasa a la historia como el ministro de relaciones exteriores que gestionó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; pero también fue la persona que izó la bandera de la estrella solitaria en la reinaugurada embajada de Cuba en Washington, presidiendo una ceremonia que formalmente puso fin a 54 años de ruptura.

“Culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales” dijo minutos después, en el discurso de reapertura de la sede diplomática.

No es una frase formal. Bruno Rodríguez es una de las personas más conscientes de las futuras negociaciones que sostendrán Cuba y Estados Unidos en diversos temas, desde asuntos de interés común hasta reclamos donde hay divergencias, como la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo.

“Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba”

El canciller parece haber aprovechó la ocasión para enviar una indirecta a funcionarios como la Secretaria de Estado Asistente Roberta Jacobson, presente en la reapertura y la persona que más ha comentado las segundas intenciones de la nueva política hacia Cuba.

Bruno Rodríguez quiso ser tajante y lo consiguió. “Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos”.

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