Conversando sin Roberta

Roberta Jacobson se marcha a México. Obama la manda de embajadora. Pero todavía es la Secretaria de Estado Asistente para el Hemisferio Occidental y cumple con las obligaciones de su cargo, como demuestra la agenda pública de su oficina, publicada al día siguiente de su nominación.

En cuanto el Senado la confirme en sus nuevas responsabilidades, la Jacobson dejará su despacho en el Departamento de Estado y tomará un vuelo a DF, abriendo un puesto vacante en la jefatura del Buró que atiende la política exterior de América Latina y el Caribe. Su sucesor allí también tendrá ser confirmado por el Senado, una institución famosa en estos días por su rezago y deseos de fastidiar todos los nombramientos de Obama.

Uno puede hacer dos lecturas de esta noticia.

Roberta Jacobson prestando testimonio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU. el 20 de mayo de 2015.

Una visión optimista de los acontecimientos nos puede llevar a pensar que ya se completó el proceso de restablecimiento de las relaciones con Cuba: Roberta puede dejar su puesto con la satisfacción del deber cumplido y dedicar sus próximos años al otro país que concentró buena parte de su carrera: México.

Existe otra posibilidad. Un periodista amigo mío,  diplomático de formación, me dijo al enterarse: ¡La sacaron de las conversaciones! La segunda opción es que Obama o John Kerry hayan decidido ponerle un nuevo rostro (y otro método) al diálogo con Cuba, para acabar de abrir, de una vez, la embajada en La Habana.

Curiosamente, la última vez que Jacobson visitó la Casa Blanca fue el pasado 22 de mayo, invitada a una recepción en honor a los jefes de las misiones diplomáticas de Estados Unidos, evento al que llegó  horas después de haber terminado sus conversaciones con la delegación cubana.

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